OPINIÓN

Ir a Portada fotito Volver


El barrio Sevilla

 

El Uniforme

 

    

    Parece ser que Lora del Río como el resto de la sociedad se ve arrastrada por una moda que se vuelve a imponer: El uniforme.

    Dicen que el próximo año más de un colegio en Lora se va a uniformar, aunque lo más que he podido verificar es que se han realizado sondeos de opinión entre los padres, pero que ninguna decisión está tomada.

    Los partidarios de la uniformidad defienden que con esta prenda se acabaron los problemas de todos los días para vestir a los niños, que abres el ropero y allí está el uniforme que es lo que se tiene que poner y que no hay que pensar y darle vueltas y más vueltas a la cabeza con el qué le pongo al niño; dicen que con el uniforme se acaba la tendencia de los niños a usar ropa de marca, que se notan menos las clases sociales, e incluso hay quien opina que tener uniforme es económico.

    Yo, que en mi niñez estuve uniformada lo que creo es que el uniforme viene a complicarnos la vida profundamente y más a la mujer trabajadora.

    Porque, a ver, que alguien me diga cómo, en una casa sin personal de servicio,  llega el uniforme en perfecto estado de lavado y planchado a la percha del armario todos los días; pues porque la mujer, por la tarde o por la noche de todos los días, y después de insistirle a su hijo, quítate el uniforme que te lo manchas, no vayas a jugar con el uniforme que te lo rompes, dónde has dejado el chaleco del uniforme que no lo encontramos, etc. (como si no hubiese cosas más importantes que hablar con nuestros hijos), se tiene que poner a repasarlos (siempre habrá algo que hacerles: lavar, replanchar, cepillar, botones, cremalleras, rodilleras, bastillas, etc)  para que esté preparado para el día siguiente.  Ah! pero es muy fácil, -dicen lo uniformistas- le compras  varios uniformes y ya está resuelto el problema. Pues digo yo, si tienes dos uniformes  se duplica el problema y si tienes tres se triplica.

    Y, si se compran varios uniformes para cada hijo, ya no sale tan económico, además de que sin más remedio habrá que comprar más ropa para la tarde, ¿o tenemos al niño con el uniforme todo el día? Y cuando llegue el calor ¿le quitamos el chaleco del uniforme y dejamos los pantalones de invierno para asistir al colegio, o gastamos más dinero en  uniformes de verano? La verdad no sé dónde se ve la ventaja económica, además de que evidentemente, el uniforme es ropa más cara que la que podamos comprar a buen precio en rebajas o en tiendas donde sabemos que la ropa está a buen precio.

    Tampoco creo que el uniforme evite el problema de la adicción a la  ropa de marca ni iguale a todos los niños.  El que quiera usar marcas buscará cualquier pretexto para llevar la mochila, el boli o la camisa blanca del uniforme, de marca; y, no nos engañemos, el uniforme del hijo del económicamente pudiente –que los va a renovar cuando y cuanto quiera- nunca será el mismo que el del hijo de una persona con escasos recursos económicos –que llevará el que herede de su hermano o de su primo-.

Y por último ¿qué hace el maestro cuando el niño va sin uniforme o con éste incompleto (ej. Los calcetines en vez de azules son blancos)? Lo echa de clase, le pone un parte, le baja la nota, o no pasa nada?

    Considero que hay cosas más importantes que el uniforme a la que dedicar el tiempo en los hogares y en los centros educativos. Y ese es mi punto de vista.

Angela Hernández Cepeda