OPINIÓN

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Desde el Quinto Pino

Muchas gracias      

 

 

 

Querido Sr. Alcalde:

Debo empezar esta carta reconociendo que me mueve un solo sentimiento, la gratitud, si, ha leído usted bien, se que con los tiempos que corren, que un ciudadano agradezca algo a  un político  es como poco,  inusual,  pero es mi caso y quiero explicarme.

Quiero agradecerle ante  todo la buena intención que le mueve a trabajar por el bien de Lora del Río, agradecerle, como no, el que para llevar a cabo una labor tan difícil, se rodee del personal más dispuesto y capacitado para cada responsabilidad.

Agradecerle las ganas que, sin duda, pone en hacer cada día más fácil la vida de los vecinos de Lora, agradezco sinceramente el esfuerzo que debe suponerle el hecho de afrontar cada día los problemas municipales y la ilusión que pone para darles solución.

Agradezco que tenga en su ideario un pueblo que pudiera ser algún día, el espejo donde se miren los demás pueblos de los alrededores, agradezco que tenga para mi pueblo las mejores ideas: pleno empleo, esmerado servicio de limpieza, seguridad ciudadana, plazas y jardines para uso y disfrute de todos los loreños, parque infantiles, centros juveniles con actividades atractivas que quiten a los jóvenes de adquirir malos hábitos, escuela de artes donde puedan formarse futuros pintores, escultores, escritores, fotógrafos, etc. etc.

Agradecerle, por supuesto, su prioridad por nuestros mayores, facilitando al pueblo un centro dotado con personal cualificado y medios técnicos suficientes para hacer más fácil la vida a las personas más importantes de cualquier sociedad.

Podría extenderme muchísimo más en mis agradecimientos pero tengo un espacio limitado y el que me queda es para hacerle un ruego; por favor señor alcalde, no permita que sólo le agradezca sus buenísimas intenciones y oblígueme a que me vea obligado a agradecerle también los hechos, porque ya sabe aquello de “hechos son amores y no buenas razones”.

 

 

                                  

Pepe Liñán. Berlín