OPINIÓN

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Foro Cívico

 

   Un lúcido en un mundo de ciegos …

 

 

Cuando se muere, se empieza a vivir eternamente

 

 

 

Lúcido deviene de luz, de ver las cosas más allá de las narices, cuando ves la luz ves la verdad, por eso la persona que muere despejada ya de la vida mundanal ve la luz, la luz que la traslada al paraíso, por eso también algunas personas que alcanzan ese umbral no quieren volver, eso es lo que dicen algunos de lo que han vivido la experiencia y han regresado, pero algunas personas no necesitan terminar este ciclo terreno para ver la luz, él que pregonaba la ceguera de la gente, había visto ya la luz en esta vida. Por eso su lucidez  irradiaba todos sus escritos y alertaba de la inmadurez y ceguera de esta época alocada y con tan poca lucidez.

Ha muerto Saramago, ha muerto José, portugués pero ibérico, sevillano pero canario, vividor universal, allá por los pagos de Tiras, lo conocí personalmente hace ya algunos años en  Sevilla, presentaba uno de sus exitosos libros, había una cola impresionante para que una vez comprado el autor te lo rubricara con su firma, yo soy poco amigo de las colas, y me fui para el lugar que más tarde lo iba a presentar y hablar sobre él, en efecto después de mucho esperar lo conocí en la distancia, ofrecía un paisaje afectuoso y comunicativo desde  aquella lejanía, buen comunicador, por lo menos a mí me lo pareció a juzgar de cómo aquel mensaje entraba por todos los poros del auditorio que allí estaba más que por las orejas de siempre, conectaba con la gente, se hacía querer con aquel castellano, más bien andaluz, con acento portugués, una gloria de las letras portuguesas y universales, lo tenía enfrente y veía que era de carne y hueso y que lo que decía era como pudiera haberlo dicho Jesús en muchos de sus pasajes, como aquel Sermón de la Montaña embelesaba a sus gentes, con la boquita abierta seguía desgranando los comentarios, las anécdotas y sus vivencias a lo largo de su larga vida experencial. Luego otra vez a hacer cola, pero valía la pena, porque después de la larga espera, allí estaba otra vez delante de mí el hombre que se confesaba ateo y sin embargo contenía tanta humanidad como aquel otro de Palestina, no creyente pero creedor en cosas vitales.

Tenía  la lucidez de los genios pero investido de las personas normales, de la humanidad plasmada en el que creo que es su mejor libro: “Ensayo sobre la ceguera”, cargado de metáforas, digamos  si no que pinta aquel hombre parado ante un semáforo en rojo, rojo como sus creencias, el caso de una ceguera blanca que no es ceguera, una ceguera que se expande al ritmo de “golpes de ciego”, lentos pero constantes, un colectivo de ciegos que no ven y sufren, unos pocos que tendrán que ver para que otros vean la luz, es la gran metáfora clásica de la caverna, el mundo como caverna en el que sólo  vemos aquello que pasa por nuestras narices, sólo vemos aquello que nos van dejando ver y animar, hasta que un día uno de aquellos clientes mediáticos se escapa y ve la luz, ve la luz de la normalidad, la luz es la esperanza, la gran esperanza de la Humanidad, el se pregunta en un mundo así ¿ Habrá alguna esperanza ?. Saramago en su libro-como en el Mito de la Caverna-nos obliga a salir a la luz, nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver. El no ver cerrando los ojos es el símbolo de la luz que al no ver el paisaje que tienes delante te permitirá ver la realidad, que no el paisaje de cartón-piedra que se nos presenta en esta realidad virtual y cotidiana. Si no lo veis claro, cerrar los ojos.

Lucidez para ver que no es oro todo lo que reluce en esta era de capitalismo salvaje y de cambios de chaqueta, el que  nunca quiso cambiar a otros estadios virtuales de la izquierda porque eran eso, estadios virtuales, porque como el decía no se puede ser socialista e ir en contra de los trabajadores, no se puede llevar en las siglas  lo de obrero e ir en contra de los obreros, el siempre fue de la hoz y el martillo, jamás quiso ocultar su condición y estaba con los obreros, con la simbología que representaba esos dibujos, jamás tuvo vergüenza de decir que era comunista,  jamás tapó como hacen otros, la simbología comunista por un girasol y las vocales del cole. Saramago pertenecía a la izquierda de siempre, a la que jamás calla y hace de “Su luz” militante un gran altavoz de las deficiencias de esta sociedad.

Su militancia extrema hizo ser de los primeros en visitar a Aminatu Haidar en su huelga de hambre, dos lucideces juntas hacen un reclamo mediático sin precedentes, allí estaría ahora montado en los barcos que acuden a socorrer a los habitantes de la franja de Gaza, un rayo de luz con los zapatistas cuando dice en Chiapas:” La Nestlé está esperando que el problema se resuelva porque allí le esperan el café y el cacao…y los zapatistas son inaguantables porque impiden que se cumpla el proceso económico según fue diseñado….”. Y bien os digo que cuando paseéis por las noches estrelladas, una nueva estrella estará irradiando su luz.

Jaime Martín Palomo

                   yago36asis@hotmail.com