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El Calvario de
renovar el DNI
Muchas veces se queda uno “pasmao” cuando comprueba cómo, en medio de tantos adelantos y tantas nuevas tecnologías, sobreviven prácticas sociales y administrativas tercermundistas. Efectivamente, así podríamos calificar el proceso por el que tiene que pasar una persona que haya tenido la desgracia de perder el DNI, que se lo hayan robado o simplemente que lo tenga que renovar en los meses de verano.
No hace falta recordar que el carné de identidad es desde 1944 el documento oficial que debemos portar y llevar consigo todos los españoles y españolas cuando nos echamos a la calle o cuando tenemos que hacer tropeciantasmil operaciones mercantiles o de cualquier tipo. Tampoco hace falte recordar a nadie que, en determinadas circunstancias, si un agente policial nos requiere el DNI y no lo llevamos puede retenernos y hasta llevarnos a comisaría mientras tanto nos identifican. También podemos preguntar a algunas personas qué les pasa cuando han ido a votar y se les ha olvidado dicho carné y se han tenido que volver a casa a por él, por muy conocido que fuera del presidente o vocales de la mesa. Podríamos poner un montón de casos en los cuales se pone en evidencia la cantidad de veces que necesitamos mostrarlo.
Por tanto nadie pone en duda la importancia de este documento que tiene carácter de obligatorio e imprescindible. Además, por la cuenta que nos trae, debemos tenerlo actualizado y en plena vigencia.
Bueno, pues dicho esto, es decir, habiendo dejado sentado la relevancia que tiene el DNI en la vida diaria, sabiendo que todos los ciudadanos debemos llevarlo consigo y que es un documento identificatorio, personal e intransferible, y necesario para ejercer de ciudadanos... Sabiendo todo esto ¿cómo es posible que resulte tan difícil conseguir renovarlo, sobre todo, en determinadas épocas del año? ¿Cómo se explica que, en Sevilla y provincia, desde Junio no te den cita previa hasta Agosto para poder renovar el DNI? ¿Cómo es posible que un documento que todo ciudadano debe llevar en su cartera, como compañero de viaje permanente, tenga tantas dificultades para conseguirlo en estas fechas? Bueno, la verdad es que hay una solución más rápida de hacerlo en pocos días. Si coges y te vas a la una o las dos de la madrugada a Sevilla o a un pueblo en donde hay comisaría, a lo mejor tienes suerte de coger uno de los veinte números que cada día dan para aquellos y aquellas que se atreven a estar toda una noche en vela en una cola. Si el demandante está en paro y es joven, pues bueno, al día siguiente no tiene que trabajar y no pasa nada. Pero si el que necesita el DNI es una persona mayor, o enferma, o está trabajando o ….ya me dirá usted. A veces resulta difícil entender que estas cosas pasen en un país y en una época en que se hacen miles de gestiones online, en un país que en dos horas podemos ir de Sevilla a Madrid en tren, en un país, en fin, en los que hay tantos y tantos adelantos como los que estamos disfrutando. No se entiende que se tenga que pasar un calvario para renovarse en verano el DNI y más en una Andalucía imparable y que lleva ya no sé cuántas modernizaciones. (Creo que dos)
Y bueno, hecha ya la crítica pertinente, aprovecharemos el espacio restante de este artículo para actualizar algunas curiosidades sobre el origen del DNI . El actual carné fue creado después de la guerra civil por Franco, a través de un decreto de la presidencia del Gobierno el 2 de Marzo del año 1944 sustituyendo a las antiguas cédulas personales, aunque no empezaron a expedirse hasta el año 1951. Fue en Zaragoza el primer lugar donde se hizo, seguidas de Valencia y Madrid. Franco se asignó el número uno (¿cómo no?). El número 2 fue para su mujer, Carmen Polo. El número 3 fue para su hija Carmen Franco. Del cuarto al noveno dicen que quedó vacante. A la familia real se le asignaron los números del 10 al 99 quedando el 13 anulado por la aureola de superstición que le han endiñado al pobre número. El rey Juan Carlos tiene el 10, la reina Sofía el 11, la hija Elena el 12, la otra hija, Cristina, el 14 y el príncipe Felipe el 15.
Nuestros DNI tienen validez de 5 años hasta los 30 años de edad; de 30 a 70, 10 años de validez y a partir de los 70 años son permanentes.
El día 16 de Marzo del año 2006 se expide por primera vez el DNI electrónico en Burgos. Lleva un chip con información de la persona así como los elementos mas relevantes de su huella dactilar. Es obligatorio a partir de los 14 años aunque se puede solicitar desde los 3 meses de edad.
Esperemos que el progreso y las nuevas tecnologías lleguen también a las colas de las comisarías y nos eviten disgustos y tantas horas de espera para obtener un documento que por ser obligatorio debería de tener un trámite rápido y estar al total servicio de los ciudadanos.
Federico Luque Sabet